Hoy me puse a leer la Biblia. Hace un buen tiempo que no lo hacía, más que por falta de interés creo que era por rebeldía.
Tomé la Biblia de mi mamá y hojeándola al azar encontré casualmente el libro de Eclesiastés y me quedé encantada, es como si justamente en ese momento Dios me dijera: ves, ahí está la respuesta a todas tus niñerías… Puedo decir que el leer esos pasajes me tranquilizo mucho. Me dio paz en resumidas cuentas, me sentí tranquila como hace mucho no me sentía.
Por gustarme tanto decidí compartir en mi Blog un capítulo de este libro, no dudo que muchos de los que tal vez lean esto ya lo hayan hecho antes, es sólo por compartir.
Capítulo 3 del Libro Eclesiastés del Antiguo testamento
- Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
- Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.
- Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar.
- Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.
- Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse.
- Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar.
- Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar.
- Su tiempo el amar, y su tiempo el odiar; su tiempo la guerra, y su tiempo la paz.
- ¿Qué gana el que trabaja con fatiga?
- He considerado la tarea que Dios ha puesto a los humanos para que en ella se ocupen.
- El ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; también ha puesto el mundo en sus corazones, sin que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin.
- Comprendo que no hay para el hombre más felicidad que alegrarse y buscar el bienestar en su vida.
- Y que todo hombre coma y beba y disfrute bien en medio de sus fatigas, eso es don de Dios.
- Comprendo que cuanto Dios hace es duradero. Nada hay que añadir ni nada que quitar. Y así hace Dios que se le tema.
- Lo que es, ya antes fue; lo que será, ya es. Y Dios restaura lo pasado.
- Todavía más he visto bajo el sol: en la sede del derecho, allí está la iniquidad; y en el sitial del justo, allí el impío.
- Dije en mi corazón: Dios juzgará al justo y al impío, pues allí hay un tiempo para cada cosa y para toda obra.
- Dije también en mi corazón acerca de la conducta de los humanos: sucede así para que Dios los pruebe y les demuestre que son como bestias.
- Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad.
- Todos caminan hacia una misma meta; todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo.
- ¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de la bestia desciende hacia abajo, a la tierra?
- Veo que no hay para el hombre nada mejor que gozarse en sus obras, pues esa es su paga.
- Pero ¿quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?
Sin querer ni planear, me convertí en esclava del mundo, el mundo debía ser mi par, nunca debí de verlo consumirme, nunca debí de querer hacer lo mismo con él. Me excedí y ahora no sé cómo hacer para congeniar con él de nuevo. Luego, pienso que no importa, tanto el mundo como yo somos pasajeros…aquí, porque también comprendo que no exista la muerte, solo el cambio a algo nuevo y desconocido, ...la condena, es la inmortalidad...(también eso es vanidad).
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