Hoy, cruzaré la puerta,

pondré un pie en el asfalto y caminare por largas avenidas.

Trataré de sonreír en mis adentros,

miraré rostros y colores,

caminaré despacio y sentiré la brisa golpeando mi cuerpo.

No hablaré con nadie,

pero discutiré con el mundo a mi modo,

trataré de no llorar pues no quiero llamar la atención,

pero si llego a hacerlo, lo tomaré con calma.

Quiero ver algo extraordinario,

saborear algo dulce,

reírme a carcajadas y que no me importe si alguien se espanta.

Quiero ser como soy cuando estoy feliz,

quiero ser yo siempre.

No tendré nombre ni apodo,

no seré Terris, Tanayita, Peka ni siquiera Ana,

solo seré.

Pensaré en muchas cosas y en nada a la vez,

dejaré que el viento se cuele por mis sentidos y sentiré cosquillas cada vez que se aleje.

Voy a estar bien.

Recordaré a mis amigos,

captaré el recuerdo de sus palabras

y me diré una y otra vez que no estoy sola.

Esta vez solo pensaré,

dejaré que mi todo fluya,

dejaré de ser la que fui y la que soy,

dejaré de tener miedo,

el miedo huirá de mí.

Seré algo más que un montón de anormalidad,

no me lastimaré,

me querré por primera vez,

me amaré aunque sienta que no me reconozco y haré comunión con mi Dios.

No voy a rezar, platicaré,

no le pediré, le sonreiré por lo bueno y por lo malo,

por lo esperado y lo sorpresivo,

seré algo más de lo que soy ahora y entonces podré darme cuenta de que el cambio existe.

Prometido.