Tú dentro, me miras chispeante, tu rostro duro me emboba, me enloquece, haces de un segundo algo sin fin…

Tú afuera, caminas por las rutas cavernosas de mi río y palpas el contorno suave de mi templo…

Tu dentro, tu dentro; gritas como un animal embravecido, enojo hay en tu semblante mas sé que suspiras como un crío.

Tu adentro, yo dentro, dentro de mi pensar, de mi aliento, dentro de mi agonía que revienta y sintiendo mi sangre en hilos estallar.

Tú afuera, yo dentro, te atrapo cual carnívora a su presa y reclamo tu ausencia minúscula que abandona un vacío sin llenar…

Tú adentro, yo adentro; bailamos hacia el centro de los cuerpos, paseamos el sudor que ambos bebemos, curiosos no aspiramos terminar…

Tú fuera, yo afuera, la calma tibia nos tolera, deshilvanes juguetean, amenazan los ríos encauzar…

Tú adentro, yo adentro,… tú afuera, yo afuera; confundimos el lugar, no es cuerpo, no es alma; no es alma, no es cuerpo… No es nada.