Éramos siete...el primero llegó y se fue sin decir adiós,...contará su historia en otro mundo.

El segundo llegó con un grito, el grito se convirtió en llanto y el llanto nunca cesó, aun llora muy seguido...su llanto se convirtió en ira, esa ira salpicó a los otros cinco...su hoy no vive, su mañana domina, su vida es el presente que no camina.

El tercero llegó con un grito, pero ese grito se convirtió en dicha, esa dicha en amor incondicional, una esperanza y un aliciente. Ahora regresa al nido...no puede desprenderse grita por dentro...solo por dentro, la dicha, se convirtió en prisión.

El cuarto muere, a veces en silencio, a veces en alaridos, llego con ansias y esperanza, su llegada fue trágica, no era lo que se esperaba, la realidad es cruda y no se supera, la esperanza se convirtió en tedio, el tedio en rencor y ese rencor nace todos los días.

La quinta es serena, llego con indiferencia, esa indiferencia se quedo en su interior, nunca se fue...cree que nunca se ira, la indiferencia se convirtió en muerte y la muerte...no va a ningún lado...

El sexto... tristeza por doquier, la oscuridad se ciñó sobre su cabeza, aun es de noche y ya han pasado más de 15 años, esos años, se han convertido en miedo, el miedo en dolor…

El séptimo alegría desmedida, valor y decisión, nadie como él, el valor se ha vuelto arrogancia y esa arrogancia lleva a la muerte que la quinta ha podido ver hace mucho tiempo...la muerte, no va a ningún lado.

Se presume que hay un octavo, un octavo que reniega de este viaje desmedido, quiere abandonar la aventura...puede irse, pero ya es demasiado tarde... no puede dejar al noveno pasajero.

La quinta pide ser parte de otra aventura, pero encontrar quien la acepte es casi imposible...hay cosas que solo los siete pasajeros podrían entender.

3 Enero 2007

Retrato de Familia de Socolovsky Silvina

Lo acepto, hemos tenido buenos momentos, muy escasos, pero buenos.